jueves, 26 de noviembre de 2015

HABLAR EN PÚBLICO ¿ARTE O TÉCNICA?

Nuevos talleres de Comunicación y mejora de aptitudes de Hablar en Público, individuales y para colectivos.

Dirigidos a profesionales, directivos y estudiantes.

Pídenos información. 


La oratoria es la facultad de hablar o escribir con elocuencia y de modo eficaz para transmitir correctamente mensajes e ideas: el liderazgo y la oratoria están íntimamente relacionados.

No todos somos grandes oradores, pero sí podemos llegar a ser unos oradores capaces y resueltos.

¿Un buen orador se hace o  nace? Ambas cosas. No podemos negar que hay personas con habilidades innatas, pero también es cierto que hablar en público se puede aprender y, como habilidad, es mejorable.

Miedo, ansiedad, inseguridad, inexperiencia, escasas habilidades oratorias, poca conciencia de efectividad,  ausencia de  valoración del resultado, falsas expectativas, recursos limitados, falta de técnica... Cualquiera de estos aspectos puede llevar a que no consigamos un nivel adecuado de comunicación.

Las dificultades o la ansiedad a hablar en público puede surgir ante diferentes situaciones o contextos: realizar una presentación, impartir una conferencia,  reuniones de trabajo, dar clases,  preguntar  a un conferenciante o a un profesor, debatir o dar tu opinión en público, participar en un seminario, etc. Depende de nuestro puesto de trabajo, tendremos que hablar en público en más o en menos ocasiones.

Algunas personas que se enfrentan a exposiciones en público sufren miedo escénico y síntomas característicos de ansiedad, tales como temblor, sudoración, tensión, dificultades para respirar, problemas de concentración, molestias gástricas, tartamudeo, bloqueos, mareos, anticipación ansiosa, miedo a ser evaluado negativamente o miedo a hacer el ridículo. Hay que tener en cuenta que cierto nivel de ansiedad no solo es normal en estas situaciones, sino que incluso puede ser positivo para el rendimiento de nuestro trabajo. Cuando los síntomas sean muy intensos, molestos o limitantes debemos de considerar la opción de buscar ayuda para aprender a manejar y reducir la ansiedad, así como para optimizar nuestra exposición ante el público y, de esta forma, aumentar nuestra autoestima y confianza.

No obstante, en otros casos, hay personas que habitualmente precisan hablar en público por su trabajo o por el desarrollo de sus funciones, y no son del todo conscientes de los resultados obtenidos en sus intervenciones en público, careciendo de técnica, o utilizando recursos inadecuados,  resultando poco eficaz su exposición. En estos casos también es recomendable apoyo y refuerzo de un profesional  que valore, oriente  y paute estrategias para mejorar su nivel de comunicación y oratoria.

Entre otras cuestiones, hay que tener en cuenta la audiencia a quien va dirigida nuestra charla, presentación o exposición, asimismo es importante valorar el propósito la misma,  el contexto y situación, así como nuestras dificultades personales concretas. Hay diferentes técnicas y estrategias que pueden ayudarte a conseguir un discurso convincente. Este tipo de estrategias están dirigidas a la preparación previa, al manejo de la ansiedad y la inseguridad, al control de los pensamientos negativos, a la imagen, al contacto con el público al que va dirigida nuestra exposición y, también, al control y mejora de nuestro principal instrumento de comunicación oral: la voz (ritmo, volumen, pausas, entonación, tono…)

En resumen, hay muchas técnicas y estrategias para mejorar nuestra habilidad para hablar en público de forma más segura y eficaz, y la práctica de las mismas, de forma personalizada y pautada, puede conseguir que seas, como mínimo, un orador capaz y resuelto.

“La única habilidad competitiva a largo plazo es la habilidad para aprender”  Seymour Papert

Laura Fátima Asensi Pérez
Psicóloga Especialista en Psicología Clínica
Psicóloga Forense
Especialista en Psicoterapia (Federación Europea)

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1 comentario:

Francisco Alba Iborra dijo...

Como Abogado debo manifestar que en el ejercicio de defensa de un cliente ante los Tribunales de Justicia, la oratoria resulta fundamental. La forma de exteriorizar el pensamiento, la argumentación sólida, la capacidad de convicción, los gestos.. todo influye, de una forma decisiva, en la capacidad de transmitir y de que el mensaje llegue a quien tenga que llegar. No es lo mismo hablar en privado que en público, como tampoco lo es el escenario en el que se habla o el destinatario del mensaje. Y en cada caso se ha de ser consciente de lo que se dice para que sea entendido y llegue a quien debe de llegar. El éxito o fracaso del mensaje depende fundamentalmente de quien lo emite y como lo emite. Oratoria, más oratoria. Estoy convencido de que se puede nacer teniendo facilidad de palabra pero también se puede y se debe aprender a hablar en público. Dominar la escena, actuando con naturalidad, resulta muy sencillo cuando uno tiene un alto grado de seguridad en si mismo. Y dentro de ese ámbito, la oratoria contribuye de forma decisiva a conseguir esa autoseguridad, necesaria, para el buen fin de la transmisión del mensaje. En mi caso, desde hace muchos años ya, dominar la oratoria me ayudó a tener ese grado de seguridad y la capacidad de convicción necesaria, para poder ejercer dignamente la defensa de un cliente ante los Tribunal de Justicia. Y debo manifestar, que al día de hoy, todavía siento vergüenza ajena cuando un compañero de profesión habla mal y no sabe expresarse en unas mínimas condiciones ante los Tribunales de Justicia. Oratoria más oratoria.